Morena contra el PRI: Gobierno y oposición miden fuerzas en Coahuila y Estado de México

Los mítines, la lugares y vuelven los cruces de acusaciones y descalificaciones. Las campañas electorales en Coahuila y el Estado de México han arrancado esta semana con un choque de fuerzas entre Morena, el partido de Andrés Manuel López Obrador y la coalición opositora Va por México. En juego están los últimos bastiones del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que ha recibido un voto de confianza de sus socios para llevar las riendas de la alianza contra el poder de arrastre del presidente. En una pugna con pronóstico reservado y que perfila una victoria para cada bando, ambos bandos han adoptado la misma estrategia: convertir los votos en un plebiscito en torno a la figura presidencial. Será un adelanto de lo que vendrá en las elecciones presidenciales de 2024.

“En estas elecciones tenemos dos opciones: que sigan gobernando los de siempre o que hagamos realidad el cambio”, dice Delfina Gómez, la candidata de Morena en el Estado de México. Las encuestas le dan una cómoda ventaja de dos dígitos a Gómez, quien se presenta como alcaldesa, diputada, senadora, exsecretaria de Educación y, sobre todo, como mujer de confianza de “ya sabes quién”. Lanzar de lleno al presidente a la carrera y aprovechar su popularidad, aunque no aparezca en la papeleta, sigue siendo la estrategia más rentable para el partido en el poder y un desafío permanente a las reglas electorales. La exfuncionaria mostró músculo en Texcoco, su tierra natal, acompañada de Mario Delgado, presidente del partido.

Delfina Gómez durante la presentación de su “Programa Bienestar Mexiquense”, el 3 de abril en Toluca.Crisanta Espinosa Aguilar (Cuarto oscuro)

Casi en el momento en que el profesora delfina dijo “estas son cinco cosas que tienes que saber sobre mí”, el expresidente Vicente Fox compartió otra versión de ello lugares para desprestigiar a la candidata de Morena, como el cobro de “diezmos” en la Alcaldía de Texcoco para financiar su campaña y supuestas irregularidades durante su gestión al frente de la Secretaría de Educación Pública. “Esta es la alianza de la familia, la alianza del cambio, la alianza de la inclusión, donde todos somos necesarios”, escribió Alejandra del Moral, la candidata de la alianza opositora. “El cambio es imparable”, agregó el candidato, quien recorrió La Paz y Atizapán, junto a líderes nacionales de la coalición.

Pero, ¿quién encarna el cambio y quién no? La elección en el Estado de México, la entidad con mayor número de votantes en el país, se ha convertido en un juego de espejos entre ambos bandos. El PRI nunca ha perdido una elección de gobernador, pero se presenta como la alternativa al poder de López Obrador. Morena, que estuvo cerca de Gómez en las elecciones de 2017, vende que es hora de que llegue la llamada Cuarta Transformación y que se rompa la hegemonía priísta. El objetivo es convencer a más de 12 millones de votantes. “Hay una especie de esquizofrenia para ver quién representa el cambio y quién representa la continuidad”, dice Horacio Vives, académico del Instituto Tecnológico Autónomo de México.

A dos meses de las elecciones, la principal certeza es que el próximo gobernador del Estado de México, Gómez o Del Moral, será una mujer. El plebiscito en torno a la continuidad de López Obrador o el PRI advierte campo minado en el campo electoral. “Considerando lo reñidas que pueden ser las elecciones en el Estado de México y que solo hay dos opciones, va a ser una elección tremendamente disputada y muy conflictiva”, pronostica Vives. El politólogo apunta que será una primera prueba para el nuevo Consejo del Instituto Nacional Electoral, recién renovado este lunes, para dirimir las disputas con los Organismos Públicos Electorales Locales (OPLE), las autoridades estatales en la organización de las votaciones.

Alejandra del Moral, candidata del PRI, PAN y PRD a la gubernatura del Estado de México, durante un acto en Reyes la Paz, este lunes.
Alejandra del Moral, candidata del PRI, PAN y PRD a la gubernatura del Estado de México, durante un acto en Reyes la Paz, este lunes.Marco Ugarte (AP)

Coahuila no es la elección predecible que muchos pronosticaron. La fragmentación de Morena y sus aliados del Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde han abierto el camino para liderar la carrera de Manolo Jiménez, el candidato del PRI, el Partido Acción Nacional y el Partido de la Revolución Democrática. Jiménez, exdiputado local y expresidente municipal de la capital Saltillo, sale con amplia ventaja sobre el polémico senador Armando Guadiana, de Morena. Ricardo Mejía Berdeja, quien fuera subsecretario de Seguridad de López Obrador, irá por el PT tras asegurar que hubo fraude en el concurso de la formación guinda. Más sorprendente es la candidatura de Lenin Pérez con los Verdes y el partido local Unión Democrática de Coahuila, en un distante cuarto lugar.

Jiménez se sustenta en el beneplácito del actual gobernador Miguel Ángel Riquelme, quien encabeza el ranking de Consulta Mitofsky como el mejor evaluado del país, y en la inercia histórica. El PRI ha gobernado Coahuila sin interrupción durante nueve décadas. “Ya no vamos a permitir que el mismo partido en el poder celebre sus 100 años”, dijo Guadiana en un mitin en Torreón, motor económico del Estado. La apuesta de Morena por deshacerse de los priístas fue miembro de la formación tricolor durante 42 años y solo obtuvo el 12% de los votos en las elecciones de hace seis años. “Nuestro proyecto es y será siempre conservar lo bueno que tenemos en Coahuila, pero también queremos innovar y cambiar”, dijo el candidato priísta en Saltillo.

Manolo Jiménez, candidato del PRI, PAN y PRD con su esposa, Paola Rodríguez, en un acto de campaña el 2 de abril.
Manolo Jiménez, candidato del PRI, PAN y PRD con su esposa, Paola Rodríguez, en un acto de campaña el 2 de abril.Alejandro Rodríguez (Cuarto oscuro)

Pero la ventaja del oficialismo priísta puede reducirse drásticamente si Morena logra imponer unidad y disciplina a sus aliados, quienes los acompañarán en el Estado de México. Jiménez tiene el 51% de las preferencias y 18 puntos por delante del Guadiana, según una encuesta publicada el fin de semana por el diario Reforma. Sin embargo, si el partido del presidente supera la fragmentación y logra sumar la oposición al PRI, hipotéticamente ascendería al 49%. No es sólo una operación aritmética. El problema parece ser el propio Guadiana, solo el 22% de los encuestados confía en que gane, y hasta el momento ni el PT ni los Verdes dan señales de echarse atrás. Quizás sea una forma de demostrar su valor como socios electorales. “Se notó que las disputas o rupturas en la formación guinda generaron un efecto de separación y erosión”, dice Vives.

El PRI tiene mucho en juego. El otrora partido hegemónico ha hilado descalabros en prácticamente todos los estados donde había gobernado, a excepción de una victoria en Durango el año pasado, posibilitada también por las fracturas al interior de Morena. La migración de votos fue clara en las elecciones estatales de 2022. “La gran debacle del PRI ha significado una ganancia para Morena”, recuerda el especialista.

En lo que no hay consenso entre los analistas es en cuán significativas son estas elecciones como termómetro para el 2024. “No estoy de acuerdo con esa visión de que es una especie de laboratorio para las elecciones presidenciales”, dice Vives. El analista cita que, aunque el PRI no ha perdido en el Estado de México, la entidad ha favorecido a otros partidos en las elecciones presidenciales: primero con el PAN (2000 y 2006) y luego con la coalición Juntos Haremos Historia. (2018), encabezada por Morena. La ausencia de Movimiento Ciudadano, que declinó participar en las elecciones, también es otra diferencia a destacar.

La meta está fijada para el 4 de junio. Alrededor de 17 millones de ciudadanos están llamados a las urnas. Solo se sabe que gobernará Coahuila un hombre y el Estado de México una mujer.

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